Las FARC están de pelea

Varios guerrilleros del grupo criminal FARC renunciaron a formar parte del partido político que crearon los terroristas gracias al presidente Juan Manuel Santos. 

En una carta los guerrilleros dicen que se van porque hay una crisis por la desconexión entre la dirigencia y las bases, la falta de democracia interna y las determinaciones que rompen el sentimiento colectivo de esa organización:

“la actual crisis del partido es producto de la falta de democracia a nivel interno, no se escucha a las bases del antiguo ejército, del anterior partido ni de quienes hicieron parte del movimiento bolivariano que llegan ahora a integrar el nuevo partido, y mucho menos se les da participación en la toma de decisiones”.

Esos hechos “atentan contra el carácter popular, transformador y revolucionario al que podría aspirar la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Pero lo que reviste la mayor gravedad es que se han dado muestras, en repetidas ocasiones, de no estar interesados en corregir o cambiar estas prácticas (…) en repetidas ocasiones hay informes que daban cuenta de situaciones antidemocráticas en la construcción de la marcha patriótica y del partido (que prácticamente eran lo mismo), pero que no fueron tenidas en cuenta».

Además expresan que: 

“fue la facultad que se otorgó al secretariado para tomar decisiones de forma autónoma sin previa autorización de la base, lo cual fue un atropello al principio partidario denominado dirección colectiva” .

“La violación de este principio permitió que se diera un manejo engañoso al espinoso tema de las armas, en cuanto se aseguró a la militancia y al país a lo largo de los diálogos con el gobierno, que las FARC jamás entregarían las armas, por el contrario, lo que habría es una dejación de las armas respetando el criterio que establecía el camarada Manuel Marulanda en cuanto a que nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir’ (6 de septiembre de 1998).

“El marxismo-leninismo como la línea central del partido, promovido por la mayoría de los ex-comandantes de las FARC, argumentando que este cambio era de carácter táctico en perspectiva de la lucha electoral que se avecinaba y de la necesidad de lograr el crecimiento en cuanto al número de militantes para poder conservar en el tiempo la personería jurídica del partido, manifestando que esta línea política ha sido profundamente desprestigiada por los medios de comunicación de la burguesía, pero que los principios no iban a cambiar aun cuando no se plasmaran en los estatutos que rigen al partido, es decir, se estableció un acuerdo verbal”.

Por último critican que se había acordado que las FARC no tendrían candidato propio a la presidencia de Colombia,  sino que apoyarían a otro.

Pero esto no ocurrió. 

22 de diciembre de 2017.

Fuente: RCN.

 

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