Un pueblo embravecido en las calles es más fuerte y contundente que cualquier ejército bien armado

Los colombianos están cansados de Juan Manuel Santos, sus actos de corrupción y su entrega de beneficios a un grupo narcoterrorista que busca llegar al poder.

El abogado Abelardo de la Espriella recuerda en su columna del diario El Heraldo que “Colombia no es Venezuela. En el hermano país, la gente ladra pero no muerde; aquí hacemos las dos cosas.

Todos estamos asqueados y hasta el cogote con la corrupción y el cinismo de un gobierno que no representa a nadie, más allá de a unas cuantas élites que buscan mantener su poder y robarse los pocos recursos que quedan, luego de seis años de saqueo e ineptitud.

La descarada y retadora confesión de Roberto Prieto se constituye en la prueba reina de las innumerables fechorías en las que incurrieron Santos y sus compinches para elegirlo a este y llevarlo a ostentar un cargo para el que nunca estuvo capacitado (amén del rosario de delitos que han perpetrado para gobernar).

Investigaciones periodísticas independientes y serias han develado el entramado de pagos y dineros de Odebrecht que ingresaron en las campañas del presidente (hasta los bandidos de Interbolsa colaboraron con la vaca).”

19 de marzo de 2017.

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