Gobierno Santos permite a terroristas seguir secuestrando

Estoy seguro de que ningún colombiano ha dejado de soñar con un país sin violencia. Un país donde podamos vivir tranquilos y ver crecer a nuestros hijos sin temor a secuestros, reclutamientos y atentados. Para lograrlo hay que combinar el fortalecimiento de la seguridad, con crecimiento económico que nos permita inversión social. En esta combinación radicó el éxito del Gobierno Uribe.

Columna de Álvaro Hernán Prada publicada en el Diario del Huila el 6 de febrero de 2017.

La percepción de seguridad cambio positivamente, logró desmovilizar 36 mil paramilitares y 18 mil guerrilleros. La gran mayoría de forma voluntaria, incluso ante la persecución de las fuerzas armadas y el ofrecimiento de recompensas, encontramos casos donde ellos mismos se entregaban y delataban a sus excompañeros. Recordemos el caso del terrorista Iván Ríos, asesinado por su guardia personal, quien le corto la mano y la llevó al Ejército colombiano.

Santos hizo totalmente lo contrario. Abandono la seguridad ante la exigencia del terrorismo a cambio de la promesa de firmar un acuerdo de paz. Derrochó la bonanza heredada, incentivo la corrupción, dio mal manejo a las políticas macroeconómicas y para completar nos ha aumentado los impuestos 3 veces después de prometer que no lo haría. Y la inversión social no se ve. La recortó con la excusa de que no hay plata. No hay nada para los colombianos honestos, pero sí para los bandidos.

Después de robarse el resultado del plebiscito, impuso su Acuerdo con Timochenko. Los graves errores cometidos en el proceso con las FARC, impidieron la confianza del pueblo y lo dejan vulnerable en el corto y mediano plazo.

La liberación de Odín Sánchez, aunque la familia pago por ella, el Gobierno la muestra como un buen gesto y anuncia la apertura del proceso con el ELN. Una organización terrorista más complicada que las FARC, por su organización plana y la penetración que han logrado en sectores académicos, comerciales, políticos y judiciales. Sin embargo, desde que el año pasado anunciaron el proceso, han cometido todas las torpezas posibles. Repetimos la historia con un grupo más peligroso que tendrá como punto de partida, lo entregado a las FARC.

El exsecuestrado Ramón José Cabrales cuenta que su familia fue intimidada por el ministro del interior Juan Fernando Cristo, mientras él estaba en cautiverio. Cristo les decía que no contaran a los medios sobre la extorsión que pagarían por la liberación de Moncho y así intentaron que pareciera, un “acto de paz” para esconder el crimen de lesa humanidad que le quebró el cuerpo y alma a Cabrales.

El caso de Salud Hernández no fue diferente. El ministro de defensa dijo que no era un secuestro, sino que ella estaba realizando trabajo periodístico en un sitio sin señal. Una mentira que ella desenmascaró tan pronto la dejaron en libertad, así como denunció este miércoles que la hermana del soldado Freddy Moreno ha recibido instrucción del gobierno, para no hablar del tema.

No solo dejaron de exigir la liberación de los demás secuestrados, como si tuviéramos escalas de importancia para gozar de libertad, sino que les permitirán continuar secuestrando como lo dejaron claro en entrevista con la Agencia de Prensa Francesa. Veremos asesinar soldados y policías, y secuestrar sin reproche, mientras el Gobierno Santos les concede todo, con la excusa de que es el camino para que no continúen delinquiendo. Este mal ejemplo siembra nuevas violencias y nos aleja de la verdadera paz.

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