Juan Manuel Santos está en manos de las FARC: Fernando Londoño

Juan Manuel Santos está en manos de las FARC. Es su prisionero, su rehén, su esclavo, su pelele.

Aconsejado por su hermano Enriquito, apostó todas las fichas que le repartió de regalo el destino a una supuesta Paz, que no sería otra cosa que el triunfo por la astucia de lo que nunca consiguió el marxismo por las armas, por la violencia, por el terror, por la lucha de clases.
Así jugado, le dio todo a los criminales de las FARC.

Columna de Fernando Londoño publicada por Gonzalo Mejía Córdoba el 24 de julio de 2016.

Los sacó de las selvas, donde reptaban derrotados y de las covachas que Chávez les permitía en su tierra, y se los llevó para Cuba.

Y los puso en las mansiones regias que el despotismo cubano reserva para sus servidores y para sus dueños. Y los hizo personajes con el título de plenipotenciarios.

Así empezó a negociar la Paz que lo llevaría a él a la gloria y a los otros a alguna parte, que el pobre diablo no adivinó cuál sería.

Y los de las FARC, inspirados por los Castro, por Chávez y por los demonios de la izquierda impenitente, empezaron a ponerle condiciones, a llenarlo de exigencias.

Que cesara los bombardeos a sus campamentos. Y Santos prohibió los bombardeos.

Que parara las fumigaciones sobre sus cultivos, para que no se les estorbara su enriquecimiento. Y Santos ordenó parar las fumigaciones.

Que no los extraditara a los Estados Unidos. Y Santos detuvo las extradiciones.

Que no interfiriera la explotación minera de los ríos. Y Santos los dejó que acabaran nuestros ríos.

Que en las negociaciones les entregara el campo, todo entero. Y Santos les entregó la tierra, la propiedad privada, la inversión agrícola. Todo.

Que les reservara lugares estratégicos para dominar a Colombia con sus armas. Y Santos les entregó 23 con el nombre de lugares de ubicación y 8 más que llamarán campamentos y muchos otros que serán las Zonas de Reserva Campesinas.

Que tenía que blindar los acuerdos contra las leyes, contra la Constitución, contra todo. Y Santos obedeció.

Que les concediera impunidad para todos sus delitos atroces y perdonados los delitos los trajera al Congreso. Y Santos les aseguró impunidad y les regalará el Congreso.

Que quieren mandar en las regiones apartadas, centros de producción y tráfico de oro, de cocaína, de amapola para la heroína y de coltán. Y con el nombre de profundización de la democracia, Santos les permite la toma y tiranía sobre esas regiones de Colombia.

Que no solo quieren impunidad para ellos sino cárcel perpetua para sus enemigos. Y Santos organiza un Tribunal que hará las veces de paredón Castrista, para que completen su victoria y sacien su sed de venganza.

Que les traiga en un plato, como Herodías a Salomé la del Bautista, la cabeza sangrante del Ejército y la Policía. Y Santos decapita las Fuerzas Armadas de Colombia, las humilla y se las ofrece a las FARC, como querían.

Santos les entregó todo. Y creyó que con ese precio quedaban en sus manos, por la vía de la reciprocidad y la gratitud. ¡Pobre infeliz!

Pobre infeliz, porque todo le salió al contrario. De tanto darles quedó en sus manos. Y hoy las FARC son dueñas de su miserable destino.

Si las FARC no firman el papel que Santos reclama, está perdido.

Y las FARC demoran el papel y amenazan con postergarlo o con la negativa a firmarlo. Y enloquecido, Santos está listo para cualquier cosa. Para cualquier indignidad. Para cualquier aventura.

Las FARC entendieron que Santos no gana el plebiscito. Ni regalando casitas. Ni vaciando los cofres ya exhaustos de la Nación para repartir publicidad y mermelada. Y por eso están exigiendo más. No se la juegan. Quieren ir sobre seguro. Por ejemplo, con una Asamblea Constituyente en la que sean mayoría. O con una teoría vuelta norma que diga que lo escrito en La Habana vale más que cualquier plebiscito, que cualquier Constitución, que cualquier Corte, que cualquier expresión popular.

Y lo quieren de modo irrevocable y con fuerza para imponerlo. Y en eso están en Cuba. De La Calle no sabe ya qué hacer ni qué decir. Y el diablo sabrá si Enriquito se duele de haber llevado tan lejos a su hermano, o si se frota las manos de verlo en las de las FARC de los Castro y de las suyas.

Santos quemó las naves. Sus cómplices en el Congreso ya entregaron lo que tenían. Sus sirvientes en la Corte Constitucional agotaron sus aljabas. Y han creado monumental enredo que no desata sino el voto popular, que todos esos áulicos del marxismo saben adverso, implacable, contundente en su contra.

Y ahora, a esperar lo que las FARC ordenen. Y lo que Santos haga para cumplirles. Porque está en sus manos.

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8 comentarios

    • No es posible que mo exista una accion legal para que se eche para atras todo este miserable teatro realizado por o es que asi dr facil se obvia a un pueblo “soberano”?
      DE TODAS MANERAS TENEMOS QUE ACEPTAR?
      …EL PUEBLO TIENE Q REVOTARSE..

  1. Estoy de acuerdo co el no al plebiscito. Pero tenemos q hacer algo mas .para demostrar la inconformidad de el pais . De todo lo malo q a echo de la entrega en bandeja de plata de el pais de lo mal que tiene a los campesinos a los transportadores de todos los impuestos q se an inventado ….. Tenemos q unirnos em una sola vos . Y protestar ese dia de si plebiscito salir a marchar por un no rotundo…
    ..

    • Alias Santiago, que pierda el plebiscito y que se largue con Putina, sus hijastros a vivir mas allá de la mismísima mierda, a disfrutar de todo el dinero que le dieron los capos multimillonarios asesinos,secuestradores dedicados a la pedofilia y la esclavitud sexual!!!

  2. Hay que actuar..No tantas palabras..que no nos pase como a Venezuela…tenemos que repetir a toda hora que NO al plebiscito..no hay que hechar ni un paso atrás…machar a toda hora en NO…no permitamos que entrege el pais a los delicuentes…asesinos y narcotraficantes..no dejemos que nos pase lo de Venezuela

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