Los engaños de Santos

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Primer engaño. ‘Estamos en posconflicto’ vende en Europa. Quedé aterrada al recorrer el trayecto que siguieron los secuestradores de Ramón Cabrales y de Melissa Trillos. Ocaña es una población grande y los sacaron en camionetas tranquilamente por el pueblo.

Columna de Salud Hernández-Mora publicada en El Tiempo

15 de mayo de 2016

Con Cabrales cruzaron una vía principal atestada siempre de vehículos, tras atravesar varias calles. A Melissa la arrancaron de una bomba y dos personas persiguieron a los raptores durante 20 minutos. ¿Dónde estaban la Policía y el Ejército? En Ocaña operan FARC, ELN y EPL, pero no hay siempre retenes en las salidas como antes, ni capacidad de reacción.

Segundo. ‘La paz se hace con los enemigos’. Por eso, alegan, deben sentarse con ‘el Paisa’ y similares y ponerlos a hablar de tú a tú con los generales. Es tanto como decir que la paz se hace con Garavito, si en lugar de criminal lo matriculamos de enemigo. ‘El Paisa’ no solo asesinó civiles, policías y militares, también a guerrilleros y a sus familias. Pero ahora es enemigo, no un criminal más. ¿Los miles de internos que abarrotan las cárceles son enemigos?

Tercero. ‘Las víctimas son el centro del proceso’. Por eso trabajan en Cuba para garantizar la seguridad de jefes guerrilleros y se despreocupan de la de sus víctimas. ¿Qué pasará con quienes se atrevieron a denunciar a sus secuestradores, a los asesinos de sus familiares? Algunos guerrilleros que pagan cárcel por esas denuncias saldrán a vengarse. Y sus víctimas son un blanco fácil. No conocemos plan alguno para protegerlas.

Cuarto. ‘Solo queda un apartado de la agenda por acordar’. Omiten que en cada punto falta pactar muchos temas que dejaron para el final por polémicos y que son cruciales para los habitantes de las zonas donde mandarán las FARC. En política, en desarrollo agrario, en lucha contra las drogas, etc.

Quinto. ‘La cúpula de las FARC está jugada con la paz’. Si quisieran al país, nada más fácil para lograr el respaldo mayoritario de los colombianos al proceso que el secretariado, el Estado Mayor Central y de frentes aceptara ir a la cárcel ocho años, un regalo para las atrocidades cometidas. Y rechazaran hacer política. Son los dos aspectos que la sociedad exige en todas las encuestas, en porcentajes que rondan el 80 % o lo superan. Ahí hay uribistas y santistas.

Sexto. ‘Las FARC han pedido perdón’. Ni siquiera fueron capaces de pronunciar esa palabra en Bojayá. No la escuchamos de sus labios, porque no están arrepentidos de sus crímenes.

Séptimo. ‘No habrá impunidad’. La cárcel es el sistema en las democracias para castigar delitos, y más los atroces. No es cultivar hortalizas. Y el camino culebrero que nos presentaron el jueves solo persigue un fin: la impunidad de las Farc en el futuro, única preocupación de ‘Timo’ y secuaces junto a lavar bienes.

Octavo. ‘El pueblo tendrá la última palabra’. Si ya de por sí el plebiscito es una pantomima al estilo de los concursos de méritos de Santos (lo ganará con baja participación, ‘mermelada’ por toneladas y publicidad engañosa), después del jueves queda claro que no es decisivo. Primero cambian la Constitución y luego se va a las urnas.

Noveno. ‘Por primera vez las FARC reconocen al Congreso’. Ya lo habían hecho al exigir curules regaladas.

Décimo. ‘Entregarán las armas’. Lo repiten en las regiones que controlan: ni de vainas las entregaremos.

NOTA: a Melissa pudo secuestrarla una banda, pero la zona donde la tienen es del ELN. Imposible esconderla sin su permiso. Que no engañen y respondan.

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