¿Inevitable Claudia López?

Ojalá Miguel Uribe tenga algún respiro, para así convertirse en el mejor contendor de Claudia López. (Oiga mire que: Santrich salió de Bogotá hacia la frontera con Venezuela)

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Las recientes encuestas sobre favoritismo para la alcaldía de Bogotá producen la sensación de que Claudia López es inevitable. Porque a los demás, muy abajo, no les quedaría sino acudir a un ‘toconclau’ (todos contra Claudia) para intentar pararla. Y los ‘tocontra’ no han demostrado históricamente éxito, sino fórmula para engrandecer al candidato atacado en gavilla.

Pero hay contendores interesantes, como el joven Miguel Uribe Turbay. Aunque está bastante debajo de ella en las encuestas y tiene lo que hoy es una desventaja por haber sido secretario de Gobierno de alguien tan impopular como Peñalosa, nada es imposible si al alcalde, en justicia, se le empiezan a reconocer méritos, aunque sea en sus últimos seis meses de mandato.

Hoy por hoy, no parece posible. Entre otras razones, porque sus proyectos estrella se han visto trastocados por decisiones judiciales. Que, o son ignorantes ‘per se’, o están cargadas de mala fe y se producen para afectar políticamente al alcalde.

Cierto que él no es perita en dulce. Pero con argumentos como el ‘principio de precaución’, carentes de estudios técnicos, jueces le han parado sus obras prioritarias. Eso traerá a los bogotanos millonarios perjuicios económicos, además de en movilidad y en recreación. Es decir, en calidad de vida.

Peñalosa no la tiene fácil. Es innegable que la ciudad se percibe como un sitio peligroso. Y, aunque ha aumentado de 300 a 4.000 el número de cámaras que controlan la seguridad de la ciudad, las fallas de la justicia no impiden la reincidencia de los capturados.

Pero en otros campos su labor se destaca. Informes oficiales de la Alcaldía, sujetos a verificación, dan fe de que la deserción infantil se ha reducido de 33.000 a 11.000 niños. Se han hecho y renovado 25 colegios, y entregará en total 62. Hay 726 parques entregados y 387 en ejecución, y más de 100 canchas sintéticas nuevas. Se organizó la red de los sistemas de salud. Se redujo el nivel de la pobreza multidimensional al punto más bajo de la historia.

Pero, además, hay megaobras de transporte masivo. TransMiCable e intervenciones en estaciones y patios; 45 obras en grandes avenidas; más de 1.300 kilómetros de vías intervenidas; 553 obras de acueducto y alcantarillado; proyectos de 42 teatros y monumentos, muchos ya entregados; 87 espacios comunales. En conclusión, en esta administración hay más de 2.500 obras en frentes activos.

¿Por qué todo esto no se nota, y Peñalosa es el alcalde más injustamente rajado del país?

Hay que ser conscientes de dónde venimos. Recibimos de Petro una ciudad acabada. Sin plata, sin obras andando, sin estudios, llena de burocracia, de contratistas, de multas (300.000 millones le costaron a Bogotá las que dejó Petro solo el primer año) y de sanciones. Las obras contratadas por valorización y cupo de endeudamiento estaban paralizadas, con un déficit de 1,4 billones, debido a su falta de planeación. TransMilenio tenía un déficit de un billón al año. Capital Salud, de 380.000 millones anuales. Durante su administración se inauguró el vandalismo en TransMilenio, instaurando la cultura de la anarquía de los colados, cuando hasta esa alcaldía ese era un orgullo para la ciudad. Para rescatar a Bogotá de ese caos, cuatro años no parecen ser suficientes.

Y sí. Peñalosa arrancó con expectativas muy altas y ofreció resolver los problemas muy rápido. Es uno de los casos en que se habría justificado poner de entrada el espejo retrovisor. Y por estar planeando, ejecutando, cuidando la transparencia y la capacidad de trabajo, olvidó comunicar, que no debe confundirse con hacer publicidad, que le sobró a Petro. Lo que le ha faltado es desarrollar una narrativa con los bogotanos. De pronto, por eso en estos nuevos años como repitente lo han vuelto a graduar de vendedor de buses, de bolardos, de moños y, ahora, de leñador.

A mí me gusta Miguel Uribe como candidato porque, de lejos, es el que más experiencia tiene de todo el ramillete de precandidatos. Pasó por esta administración, abonándole la parte de sus buenos resultados. No carga con escándalos de corrupción, no insulta a la gente, no es tibio, no se levanta un día con una idea y al otro, con la contraria.

Ojalá en lo que le queda a Peñalosa él logre algo del reconocimiento que se merece y su pupilo tenga algún respiro, para convertirse en el mejor contendor de Claudia López.

Entre tanto… En desacuerdo total con el expresidente Obama. Los hechos no son más importantes que las opiniones. Las opiniones evitan los hechos, o los enrutan.

Fuente: El Tiempo. (2 de junio de 2019).

¿Inevitable Claudia López?

Recuperado de https://www.eltiempo.com/

 

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