Los cavernícolas colombianos: no más violencia contra la mujer: Viviana Manrique

rugeles

El 25 de noviembre es el día internacional de la NO violencia contra la mujer, el cual fue producto de un consenso internacional para impulsar políticas de prevención y eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres, este día recuerda a todos los países del mundo el rol de la mujer en la sociedad y en la familia, y la gravedad de lo que significa cualquier agresión a ellas.

¿Cuándo se habla de violencia a que se refiere? en general y por muchos años se consideró que sólo existía la violencia física, la que generaba golpes, magulladuras y fracturas; pero con el paso del tiempo se evidenciaron otro tipo de violencias como la económica, psicológica o la sexual.

La primera, que es muy común y se genera cuando las mujeres no tienen ingresos económicos y se someten a todo tipo de presiones y vulneraciones porque no tienen autonomía ni independencia financiera. La segunda, que es también generalizada implica los insultos, malas palabras y menosprecios verbales que afectan la autoestima. La tercera, cuando algunos consideran que la mujer es una esclava sexual por ser su pareja o cónyuge.

¿Cómo esta Colombia frente a estos temas? Desafortunadamente y como siempre tenemos todas las normas posibles, un alto nivel de criminalización de los delitos contra la mujer pero no ha sido suficiente. En este caso no hay que decir que las normas hay que expedirlas o las penas aumentarlas, va más allá de la tipificación y condena hay que revisar asuntos estructurales de la administración de justicia para responder de manera efectiva.

Contamos con la ley 1257 de 2008 que es la base normativa de la violencia contra la mujer, regula los tipos de daños, de responsabilidad, de violencia y orienta con los lineamientos básicos para cualquier política pública en este sentido, pero después de esta ley no se ha trabajado en su implementación y ejecución, en los últimos 7 años no se ha trabajado por darle dientes a tan importante norma.

Lo primero que hay que decir es la importancia que tiene la capacitación de funcionarios judiciales en la evaluación de delitos de género, en la mayoría de los casos las mujeres van 5,10 y hasta 20 veces a denunciar agresiones y se consideran peleas pasionales y se tipifican como lesiones personales en el mejor de los casos, desconociendo la realidad en que muchas veces son violencias por su condición de mujeres y terminan como feminicidios.

Colombia está calificado como el tercer país de América Latina en mayor cantidad de feminicidios, es decir, en asesinatos a mujeres por su condición de serlo, esto llama la atención en un país con una normatividad avanzada y se supone con los canales institucionales necesarios para la prevención del delito. No es suficiente lo que se ha hecho cuando la mayoría de los casos son sujetos de prevención, dado que las mujeres han ido a denunciar previamente y no se les ha atendido con la tecnicidad que esto amerita.

SI a lo anterior le sumamos aspectos culturales donde se evidencia que hay algunos departamentos con cifras más altas que otras, es el caso de Antioquia, Bogotá y Valle del Cauca donde crecen los feminicidios y las agresiones a las mujeres. Se considera aceptado y bien visto atacar y golpear a una mujer.

Aunado a lo anterior se observa el crecimiento de los abusos sexuales a niñas entre los 5 y los 15 años por sus familiares en la mayoría de los casos o personas cercanas y de su entorno familiar. Se genera desde su infancia la violencia sexual sin ningún tipo de sanción y en muchos casos el premio de la justicia es darle casa por cárcel al abusador que convive con la víctima.

Es muy importante replantear el manejo de los delitos contra las mujeres, si bien la normatividad y la penalización es clara, no es funcional si seguimos teniendo casos en que se califican como crímenes pasionales, o cuando se acude a las comisarías de familia y se le responde a la mujer denunciante “usted que le hizo para que la golpeara asi”.

Hay que cambiar la mentalidad del funcionario policivo y judicial que recibe este tipo de denuncias, en la medida que se sancione al agresor debidamente habrá más mujeres que acudan a la justicia, porque hoy es claro que el nivel de denuncia es muy bajo y que no se cree en la justicia porque no se evidencian tratos ejemplares.

Algunas propuestas podrían estar en el tenor de: eliminar la casa por cárcel en estos casos, crear un registro nacional de abusadores y asesinos de mujeres que sea público y no permitir ninguna rebaja de pena para este tipo de delitos, créditos con bajas tasas de interés para mujeres cabeza de familia e incentivos tributarios para las empresas que empleen mujeres.

Lo grave de esta problemática es que tenemos en promedio nacional 3 mujeres asesinadas por día por su condición de mujeres y en algunos departamentos hasta 6 y 7 mujeres diarias. En la medida que sigan creciendo estas cifras tenemos un fenómeno silencioso que va destruyendo la familia y la sociedad, porque los niños que ven que su mamá, hermana o familiares son constantemente agredidas y que no pasa nada crece con esa convicción de normalidad frente a la violencia de la mujer convirtiéndose en un círculo vicioso.

Es muy importante que los hombres colombianos que siguen agrediendo a las mujeres dejen de ser cavernícolas, vean a la mujer como un sujeto de derechos, respetable igual a ellos, como su compañera, la madre de sus hijos, entre otras. Un país que permite que sus mujeres sean violentadas nunca va a desarrollarse, no basta con políticas públicas en todos los sectores si tenemos en los hogares mujeres agredidas.

Esperemos que esto cambie algún día, que vuelvan gobernantes que les interés el presente y futuro de las mujeres y que no nos sigan asesinando física y emocionalmente. Que no recordemos esta situación cada 25 de noviembre, se hagan promesas que nunca se cumplen y se tomen fotos con mujeres víctimas en todos los eventos del día, pero a la hora de actuar contundentemente no pasa nada.

¿Será que necesitamos una mujer presidente que recuerde al país nuestro valor y se preocupe por nuestra supervivencia?, reflexión electoral para el 2018.

Viviana Manrique Zuluaga.

Columna de Viviana Manrique publicada en kienyke el 25 de noviembre.

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