
Juan Manuel Santos llevó a Colombia al comienzo del régimen Castrochavista.
El empobrecimiento de los colombianos, ignorar la decisión de los colombianos al robarse el plebiscito del 2 de octubre y, sobre todo, entregarle el país al narcoterrorismo, convierten a Santos en un dictador.
Para el abogado Abelardo De la Espriella, este “régimen se hizo reelegir con trampa y compra de votos. Para ello instrumentalizó a políticos de la provincia, a quienes hoy desechan y lanzan a los lobos.
El régimen corrompió a jueces y a muchos medios pagó el apoyo para que ocultaran sus desafueros y lo ensalzaran frente a todos.
El régimen permitió que el suelo colombiano se convirtiera en tierra fértil para el odio y se hizo el de la ‘vista gorda’ para que las matas de coca crecieran más alto que los palos de coco.
El régimen volvió harapos la Constitución, se robó el plebiscito y su líder ante el mundo posa como el gran salvador con un premio inmerecido.
A la oposición, el régimen ha perseguido sin tregua: todo el que se enfrente a Santos termina calumniado y en el cadalso.
El régimen dejó perder gran parte del mar en San Andrés y gastó millones viaticando; vendió Isagén e hizo aprobar en el Congreso una reforma tributaria, que tiene al pueblo literalmente llorando.
El régimen se especializó en montajes, mentiras fabricadas y cortinas de humo, para disfrazar tanta ineptitud y deshonestidad.
El régimen rediseñó el Estado para complacer a la subversión, y creó para esta un tribunal especial, que exculpará a los miembros de la guerrilla de todos sus abominables crímenes, al tiempo que humillará y encarcelará a todos aquellos que, de una forma u otra, se han opuesto al izquierdismo radical”.
12 de marzo de 2017.
Columna completa:
https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/el-regimen-336088
