
El presidente Juan Manuel Santos toma de ejemplo el proceso de paz de El Salvador en donde cientos de criminales fueron perdonados por sus crímenes de lesa humanidad.
Sin embargo, la falta de castigo para los responsables de delitos atroces provocó que El Salvador nunca lograra la paz prometida. En cambio, se convirtió en un ejemplo de corrupción, lavado de dinero e inseguridad.
El exfiscal Luis Martínez aseguró que 24 años después de que se firmó el acuerdo final El Salvador es uno de los países más peligrosos del mundo.
Aseguró que al igual que Santos está haciendo en Colombia, los acuerdos también “fueron blindados con un acto legislativo, pero de ninguna manera lograron la paz, sino que trajo una falta de autoridad plena en el país centroamericano”.
Ahora, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de El Salvador tumbó la Ley de Amnistía hecha en 1993 en la que guerrilleros del Frente Farabundo Martin podían participar en política sin importar los atroces crímenes que hubieran cometido, tal cual lo que Santos quiere hacer con las FARC.
En un comunicado, la Corte Suprema del Salvador explica que con esa amnistía se violó el “derecho a la reparación integral de las víctimas de los crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra constitutivos de graves violaciones al derecho internacional humanitario.
Los crímenes de lesa humanidad son de carácter imprescriptible según el derecho internacional, por lo que no pueden oponerse medidas de orden interno, tanto legislativas como de otro carácter, que impidan la investigación, el esclarecimiento de la verdad, la aplicación de una justicia independiente, y que nieguen la justicia”.
14 de julio de 2016.
