¿Qué pasó con Isagén en el gobierno Uribe?

Alvaro Uribe

El presidente Álvaro Uribe explicó por qué quería vender Isagén y por qué descartó esa idea.

Encontramos a Isagén paralizada por la demanda de Empresas Públicas de Medellín, que solicitaba 700 mil millones de pesos por compensación de regulación de aguas ya que sus represas de la parte alta canalizan las aguas que Isagén utiliza en cotas inferiores.

Por pedido nuestro se desistió de esa demanda en contraprestación a la refinanciación de la deuda del Metro de Medellín.

El Gobierno de Estados Unidos, a través de su agencia Opic, suministró un crédito en condiciones excelentes.

Contratamos la construcción de Amoyá e HidroSogamoso, viejas aspiraciones de Tolima y Santander, que dormían frustradas.

La volvimos mixta con la participación de los fondos de pensiones.

Angustiados por la crisis financiera de los años 2008 y 2009, un sector del Gobierno quiso venderla, finalmente el ministro Óscar Iván Zuluaga compartió mi tesis de no vender el control estatal; entre la Nación 57 %, y EPM, 13 %, sumaba 70 %.

Isagén es activo estratégico porque es un instrumento necesario para contribuir a resolver el déficit estructural que requiere instalar 2.600 megas de energía barata y limpia, esto es, grandes hidroeléctricas.

El sector privado las compra por negocio pero no las construye, salvo las pequeñas, y menos con la experiencia del Quimbo.

La renuencia no es por tasa de retorno sino por reubicaciones y compensaciones a la comunidad y por licencias.

Probablemente los canadienses no estén interesados en conservar a Isagén, ni en construir proyectos como Cañafisto, Cinderelas, etc, sino en venderla y consolidar la utilidad de haberla comprado por poco más de la mitad del costo.

Dice el Gobierno que valió más de 14 veces el Ebitda, por favor este es bastante bajo por el inicio de amortización de Amoyá e HidroSogamoso, que reajustaron el precio en más del 40 %, por favor si en el periodo de comparación la devaluación superó el 70 % y la inflación acumulada fue del 10 %, lo que habría necesitado un reajuste del 60 %.

Qué pensar si la vendieron a un poco más 1.000 dólares el kilovatio que en proyectos nuevos está costando más de 2.000.

Que no importa la reposición sino la cuenta financiera de la banca de inversión, por favor si el país necesita instalar esos 2,6 millones de kilovatios que nos costarán a más de 2 mil dólares y los 3,2 millones de kilovatios de Isagén se vendieron a poco más de 1.000 dólares.

Y violaron la ley, no hubo subasta, no hubo puja, el Gobierno estuvo informado que solamente participaría un proponente, hizo caso omiso y la vendió en una venta directa no obstante que la denominen subasta y al precio básico.

Y ahora los minoritarios, como EPM y los fondos de pensiones quedaron con enorme riesgo de detrimento patrimonial.

Álvaro Uribe Vélez.

16 de enero de 2016.

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