Vías con sentido social

Tata Cabello

Columna de la Representante Tatiana Cabello en el diario El Heraldo.

Decir que Colombia no necesita una infraestructura adecuada para enfrentar los retos que trae consigo la globalización sería el absurdo más grande.

No obstante, las cosas hay que hacerlas bien y no en detrimento de las economías de los ciudadanos.

Es evidente que el proyecto vial entre Cesar y la Guajira es vital para la región y que terminará beneficiando a los habitantes de los dos departamentos, además de ser un apoyo importante para la economía nacional.

Sin embargo, es importante hacer precisiones: quizás el mayor inconformismo de los habitantes es la implementación de siete peajes en la vía que se piensa construir a través de una alianza público privada (APP).

La implementación de estas casetas va en detrimento de las economías de quienes transitan a diario por este corredor.

De hecho, ya hay voces que han alertado sobre la ‘exageración’ en el número de peajes que se van a construir, frente a la inversión que se va a hacer.

Por esto, hay que tener en cuenta las palabras del ingeniero Álvaro José Soto García, exdirector del Instituto Nacional de Concesiones (Inco), quien siempre ha aclarado que la obra es indispensable y vital para la región, y que no cuestiona la empresa que la va a ejecutar.

No obstante, el exdirector del Inco ha aclarado en diferentes escenarios: “Aquí lo que se discute es la inconveniencia de siete peajes para hacer solamente 5,6 kilómetros nuevos”.

Es precisamente en este aspecto en lo que hay que tener en cuenta la situación de la región.

Un primer elemento es que el Gobierno no ha socializado la obra con los municipios que se van a ver beneficiados con la misma y afectados con las casetas.

Por esto, es necesario que el Gobierno explique a los ciudadanos los beneficios de la obra, el impacto que va a tener en la región y las posibles consecuencias en la economía, ya que un proyecto de esta magnitud tiene repercusiones que se deben conocer, para trazar los planes de contingencia que se requieren; además de la necesidad de implementar tarifas preferenciales para los habitantes de los municipios y ciudades que están en la zona de influencia.

Se trata de una propuesta social que es lo mínimo que el Gobierno debería tener en cuenta, por lo que es clave que no se descarten las observaciones y planteamientos del exdirector de Inco, quien ya tiene un estudio serio en este sentido.

Es evidente que el flujo vehicular en las diferentes zonas no es igual. En sectores como Valledupar-La Paz es muy alto; mientras que en otros es medio y bajo.

Es así que Soto dijo que solamente en cuatro puntos específicos debería haber peajes y con ello no se afectarían los recursos para el mantenimiento de la vía.

La propuesta es la de hacer solo tres nuevos peajes: Rincón Hondo, Cuestecita y San Diego y Codazzi, que se sumarían al de San Juan, que ya existe.

El cuarto peaje solo se instalaría cuando se culmine la vía Codazzi-Cuatro Vientos.

Este es un estudio serio que deberíamos tener en cuenta y que debe ser analizado por los gobernadores de Cesar y La Guajira, a fin de llegar con una propuesta concreta y viable financieramente al Gobierno, de manera que el bolsillo de los habitantes de la región no termine más damnificado de lo que está, gracias al paupérrimo incremento del salario mínimo, la inflación creciente y el alto costo de la vida que, de no tener una intervención inmediata, llevará a la ruina a millones de colombianos.

6 de febrero de 2016

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